Muchas cosas sucedieron en la historia de la Villa y la denominación final que recibió.
Las cosas no resultaron sencillas para los primeros conquistadores que llegaron hasta la actual población de Villa de Soto. Don Francisco Suárez Figueroa anduvo por estos parajes por el año 1573, e intentando tomar las tierras en nombre de los reyes de , fue resistido por los indígenas, debiendo finalmente huir. Pasaron 40 años más hasta que los extranjeros se apropiasen por la fuerza de las tierras de los aborígenes.
El año 1614 es la fecha que consta en el archivo histórico de Córdoba cuando el entonces gobernador del a Provincia, Luis Quiñónez y Osorio, obsequia estos latifundios a Tristán de Tejeda, padre del poeta argentino Luis de Tejeda. Entonces, los ranchos y el aserradero que conformaban el “Valle de Chuto” quedaron oficialmente en manos de los Tejeda. Años después, cuando esta posesión fue ratificada ante el gobernador Jerónimo Luis de Cabrera, éste ordenó cambiar el nombre del Valle de Chuto, (que hacía referencia al cacique “Ojos Lindos”, quien colaboró en la construcción de los primeros asentamientos) bautizándolo con el nombre de “Soto”, palabra que en español remite al significado de “Valle Fértil”. Así sucedió que este mote ha perdurado en el tiempo derivando el nombre de la población actual: “Villa de Soto”.
Así el museo comunitario devuelve esta historia a su tierra, con el fin de recrear el pasado, el Museo Chihimisei
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